lunes, 26 de octubre de 2015

Brújulas que buscan sonrisas perdidas, de Albert Espinosa



Va de reencuentros la cosa. Resulta que, después de El mundo amarillo, Si tú medices ven lo dejo todo… Pero dime ven y Todo loque podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo, tenía ganas de reencontrarme con Albert Espinosa y ver si seguía sintiendo el mismo cariño hacia él y su obra.

Y lo cierto es que no sabría qué responder. En su momento dije que la trama se convertía en algo secundario ante las hermosas frases que poblaban sus libros y ante el mensaje que quería transmitir, y que eso era lo más positivo. Aquí estamos ante un caso parecido, pues (en mi opinión, por lo menos) lo mejor de la historia es todo lo que quiere transmitir. Por otro lado, nos encontramos con escenas difíciles de seguir (o de creer), con algunos rasgos estilísticos decididamente pobres e incluso leves errores de ortografía y puntuación.

Por rasgo estilístico, por ejemplo, me refiero al excesivo uso de puntos suspensivos de Albert Espinosa en este libro. Parece claro que es algo que hace intencionadamente, pero llega a resultar tedioso. En cuanto a los fallos gramaticales y ortográficos, pueden perfectamente ser despistes que no han superado el proceso de revisión, pero difícilmente perdonables. 

Evidentemente, las normas de la lengua no son 100 % rígidas y se admite manga ancha para según qué casos. Por ejemplo, la proliferación de puntos suspensivos no contraviene ninguna norma de la lengua española, y de hecho son muchos los escritores que juegan con los signos de puntuación e incluso con la ortografía (empezando por mi idolatrado Reverte). Sin embargo, creo que algunos aspectos se deberían cuidar mucho más en un libro que va a ser publicado, y sobre todo en uno que se va a convertir en un superventas, como en este caso.

No pretendo ser crítico, y desanimarte en caso de que quisieras leer este libro. Tan sólo intento exponer mi humilde punto de vista sobre la (falta de) rigidez en libros que, como ya he comentado, se van a alzar hasta los primeros puestos en las listas de ventas. Por lo demás, sí que te animo a que no dejes de disfrutar de las frases de Albert Espinos y atrévete a descubrir qué significa el título.

jueves, 15 de octubre de 2015

Los hombres mojados no temen la lluvia, de Juan Madrid



Hace poco hablé de los títulos de los libros y del papel fundamental que pueden llegar a desempeñar. Comenté que podían tener fuerza por sí mismos pero, al mismo tiempo, también reflejar el estilo del autor o la temática del libro.

Aquí estamos ante un título que cumple la primera característica, ya que tiene mucha fuerza. Sin embargo, después de haberlo terminado, creo poder asegurar que no se le podrían aplicar las otras dos. Yo lo escogí porque su autor me sonaba (de unas traducciones que nos mandaron en una asignatura de la carrera… ¡Qué ironía!), y pensé que en él encontraría algo parecido a un ensayo, con moralinas y reflexiones del autor, el protagonista, o ambos. También me imaginaba una trama que girara en torno a un hombre depresivo o derrotado. Sobre todo, di por hecho que sería una frase que apareciera en el libro, probablemente en el punto culminante.

Aunque todos mis razonamientos parecían lógicos, la realidad fue otra: ni reflexiones, ni hombre derrotado (paseando bajo la lluvia), ni la más mínima mención a la lluvia. Y sólo una breve referencia a la palabra mojado, que aparece explicada al principio del libro (¡no es spoiler!).

En fin. Paradojas aparte, lo cierto es que he disfrutado bastante con esta novela y, sobre todo, me alegra haber descubierto un nuevo autor. Especialmente uno tan prolífico como Juan Madrid y con tanto reconocimiento. Resulta que, entre los muchos libros que ha publicado, algunos de ellos conforman una saga de novela policiaca de las que a mí me gustan. Creo que esto puede ser el principio de una hermosa amistad…

martes, 29 de septiembre de 2015

15º aniversario de la revista Panace@



Hoy se ha celebrado una mesa redonda en honor del 15º aniversario Panace@, revista de Medicina, Lenguaje y Traducción. En ella han participado Bertha Gutiérrez, en calidad de directora de la revista, algunos de los colaboradores habituales… y un servidor.

Ha sido todo un honor, ya que algunos de los participantes eran auténticas eminencias en sus respectivos campos (como lo son la mayoría de los colaboradores) y hasta ha habido retransmisión en streaming. Además, la revista tiene un factor de impacto alto y no ha dejado de crecer desde su creación en el año 2000.

Esta revista, en formato online y de acceso abierto, tiene una periodicidad bianual y en ella aparecen artículos de distinta índole, así como glosarios, monografías o reseñas. Además, también los artículos abordan diferentes temas. Es cierto que siempre giran en torno al lenguaje, la medicina y la traducción, como su propio nombre indica, pero en ellos podemos encontrar una gran diversidad. Por ejemplo, algunos explican cómo se debe traducir un término concreto, otros describen la historia de la lengua o incluyen una recopilación de falsos amigos en una lengua u otra.

Como ya he comentado, su periodicidad es bianual, por lo que salen dos números al año: uno monográfico y otro ordinario. El número monográfico permite profundizar en el tema elegido, mientras que el ordinario recoge toda la diversidad de artículos que ya he comentado. Además, también cabe destacar la inmensa labor de maquetación y de todo el equipo técnico.

Por tanto, recomiendo a todos mis lectores (así, en plural, soy muy optimista) que visiten la página web de la revista Panace@ y lean alguno de los artículos. Seguro que merece la pena. Y yo mismo profundizaré en el tema dentro de poco...